martes, 14 de octubre de 2014

LA ARQUITECTURA EN COLOMBIA.



LA ARQUITECTURA EN COLOMBIA.


La arquitectura en Colombia ha tenido multitud de influencias y manifestaciones, principalmente por la arquitectura española, durante la época de la colonización en nuestro país.

La arquitectura colombiana se divide en los periodos de arquitectura indígena, colonial (religiosa y militar), del siglo XIX, Republicana (1880 – 1930), de Transición (1930 – 1945), Modernista (1945 – 1970), y contemporánea (1970 – presente).

LA ARQUITECTURA INDÍGENA.


Está compuesta por dos módulos o unidades, la casa macho que cumple la función de habitáculo y la casa hembra que es el fogón, ubicado en el costado nor-occidental. Son estructuras rectangulares, abiertas en su interior (un solo espacio), con cerramientos en "caña flecha". El acceso principal se hace por el costado occidental y tiene una salida de campo o acceso secundario por el costado oriental, en la casa macho. Su cubierta a cuarenta y cinco grados en palma deja las culatas abiertas aprovechando al máximo la ventilación, lo que da espacio a un desván que puede ser la tercera parte o la mitad del espacio total. Tiene diferentes unas dependiendo si es la casa macho (vasijas y utensilios) o la casa hembra (maíz). Estos dos módulos están unidos en sus costados más largos por un espacio abierto o terraza.

Estructuralmente la casa se compone de cinco a siete pórticos con apoyos centrales "horcones", siendo el del centro el principal, que representa el padre. La casa es dividida en cuatro hemisferios en donde se organiza la familia para dormir con una distribución especial; el padre es el primero al norte del horcón mayor, contrario a él se encuentra la madre, primera al sur del mismo, en el hemisferio opuesto en razón a que se complementan cosmogónicamente.

La ubicación de la vivienda Arhuaca, está dada por el manejo de la topografía, puesto que la casa debe estar ubicada con el acceso hacia la parte baja del terreno o al oriente.
Para el emplazamiento siempre se hace un claro en el entorno natural, conformándose el espacio comunal de la vivienda.


LA ARQUITECTURA COLONIAL.


Las edificaciones levantadas por los españoles en tierras americanas seguían los principios constructivos y tipológicos de la metrópoli, adaptándolos más o menos a las condiciones del lugar y a su función en un medio natural, social y económico diferente. Las iglesias, con su lenguaje espacial de naves, capillas, bóvedas, cúpulas y campanarios, continuaban la tradición establecida desde los principios de la cristiandad, aplicando en la composición de estos elementos los principios renacentistas y posteriormente barrocos vigentes en España. En cuanto a la arquitectura doméstica, las casas neogranadinas, construidas como estancias alrededor de uno o varios patios, reflejaban no solamente la proveniencia andaluza o extremeña, en su mayor parte, de los conquistadores, sino al mismo tiempo la herencia árabe y, antes que ésta, romana y griega de las casas de dichas regiones peninsulares. Vale la pena notar, como lo afirma el arquitecto e historiador Germán Tellez,2 que los componentes de la arquitectura doméstica urbana del sur de España se encuentran tanto la arquitectura doméstica urbana como en la rural de la Nueva Granada; en vano –afirma Tellez–, se deben buscar los antecedentes de esta última en las casas rurales de Andalucía o Extremadura, puesto que los modelos de explotación agrícola de las haciendas en las cuales dichas casas se asentaban eran esencialmente diferentes.


Las características de la arquitectura colonial neogranadina están marcadas por su condición de colonia con una economía de subsistencia, donde la explotación de oro y plata no jugó el importante papel que tuvo en Nueva España (México) o Perú, joyas de la corona española. Esto se hace patente en la comparativa sobriedad de las fachadas de las catedrales de Santa Fe (Bogotá), Popayán o Cartagena, donde los recursos no daban para la grandiosidad de las fachadas barrocas de sus pares en Lima, México o Puebla. Digno de mención, entre los arquitectos de este período, son el alemán Simón Schenherr quien construyó iglesias de estilo barroco como la de los jesuitas en Cartagena de Indias y la iglesia de La Encarnación en Popayán. Igualmente se destaca el mestizaje arquitectónico propio de la época, representado en la Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, es la iglesia catedralicia de culto católico romano más antigua de Colombia y de estilo Gótico Isabelino.


ARQUITECTURA REPUBLICANA.


El siglo XX significó un cambio radical en las tendencias del arte y la arquitectura. El surgimiento de la arquitectura moderna se caracterizó por una ruptura entre el academismo y los jóvenes arquitectos de principios de siglo. Los primeros enseñaban en las escuelas de bellas artes promoviendo la preservación y el uso de los estilos clásicos y los segundos veían en la industrialización y las nuevas tecnologías un potencial enorme para desarrollar nuevas formas de expresión y pensamiento. La arquitectura debía redefinirse en la era industrial y crear un estilo para el siglo XX, basado en los desarrollos tecnológicos de construcción y utilizando nuevos materiales como el concreto armado, acero, vidrio y materiales sintéticos; el paso de lo artesanal a los procesos industriales de producción debía sentar las bases para una nueva forma de expresión.


LA ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA.



La Arquitectura, en su mayoría, se pliega a las nuevas condiciones económicas que busca el máximo beneficio  con formas que se ajustan al vaivén veleidoso de la demanda. Edificios anónimos y previsibles y grandes conjuntos exóticos, diseñados en serie, invaden, durante los años 70, los paisajes urbanos colombianos”

“Al margen  de este panorama, se desenvuelve otro, culturalmente más importante: una Arquitectura de desarrollo colectivo y consciente, de la geografía, de la historia y de las circunstancias sociales colombianas, construida, casi siempre, pero no exclusivamente de ladrillo.”

“En los últimos años se ha hecho visible, un saludable interés por el espacio público y por la recuperación del patrimonio del pasado, que busca crear condiciones de vida más amables para el ciudadano y atenuar el deterioro ambiental de las transformaciones vertiginosas, Finalmente, también hay un lugar para el sueño, para los experimentos y las utopías.  Hoy, en día  la arquitectura colombiana, por fin  a la altura de los tiempos históricos, se erige como una autentica alternativa, en el inquieto y confuso contexto de la arquitectura mundial.”

En Cartagena de Indias, se incrementaron, el crecimiento poblacional y la expansión urbana llegando al millón de habitantes y ocupando la Zona Norte, paralelamente a la Troncal del Caribe y las Zonas Suroriental y Suroccidental de la Ciudad.  En el sector turístico y residencial de Bocagrande, El Laguito y Castillogrande.

Las grandes mansiones construidas durante los periodos de Transición y Moderno son demolidas para edificar grandes rascacielos. Este ejemplo, se repite en los barrios de origen Republicano de Manga, Pie de la Popa y El Cabrero y se continúa  hacia el Norte en Marbella, Crespo, La Boquilla y Linda Mar, y hacia el Sur, en barrios ya consolidados, transformando significativamente, el perfil de la ciudad.

En otras ciudades de la Región Caribe, como Sincelejo y Montería se crean nuevas Facultades de Arquitectura, sobre-saturando aun más, la oferta educativa y profesional, con ocho programas  para la región.

Los  estudiantes de Arquitectura estimulados por las tendencias contrarias a la “arquitectura internacional,” buscaron nuevas respuestas formales a sus diseños promovidos por las publicaciones extranjeras especializadas, que llevaron tímidamente a la realidad algunos arquitectos locales. A estas modas le siguió el Minimalismo, acogido rápida y entusiasmadamente, por los constructores e inversionistas de la ciudad por sus ventajas económicas.





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